bolsos ugg baratos Transmutar la moda es estar de moda

Laura Galindo M

Este texto explora cómo botas para la clase obrera o gafas para piloto terminaron por convertirse en prendas icónicas e incluso sinónimos de estatus y fama.

Paris Hilton no carga un jabón de tierra ni una barbera en su bolso, pero tiene un carriel; Ray Charles, que difícilmente podría haber pilotado un avión, siempre usó gafas Ray Ban, y los vampiros de Twilight, que no pueden estar más lejos de ser obreros o amas de casa, usan botas Dr. Martens. La moda se reinventa, cambia de significados y contextos, adopta nuevos elementos, transforma espacios, tiempos e identidades. La moda se transmuta.

1. El 26 de noviembre de 2012, Madonna aterrizó en Medellín para llenar dos veces el estadio Atanasio Girardot. “Salí sin voz de tanto gritar y lloré litros en Like a Prayer”, recuerda uno de los asistentes. La cantante llegó en un vuelo privado acompaada de sus hijos, Rocco y Lourdes, su instructor de yoga, su cocinero personal, sus bailarines, sus músicos y otro montón de personas que ocuparon 380 habitaciones del Hotel Intercontinental. En el primer piso de ese mismo hotel está la tienda de regalos artesanales en la que Madonna compró un carriel paisa.

Juan Fernando Arcila fue el artesano del carriel de la reina del pop. Nació en Jericó, Antioquia, hace 51 aos y vive de fabricar artículos en cuero desde hace 10. Ganó el concurso Antójate Antioquia, participó en Colombia Moda 2012 2013 y tiene su propia marca: Fernando’s Arte y Diseo. Comenzó en el oficio sin tener idea alguna sobre cueros y lo aprendió cosiendo y descosiendo un estuche para celular que le compró a los Agudelo, una familia dedicada a la manufactura de carrieles tradicionales.

Agustín Jaramillo Londoo dice en El testamento del paisa que en el carriel se cargaba media botella de aguardiente, un yesquero, la plata, unos dados, una baraja, una novena, una camándula, una barbera, una aguja de arria, una aguja capotera, un espejo, un pauelo perfumado de la novia, una navaja, un arma, un jabón de tierra y otro sinnúmero de cosas útiles e inútiles. “Ya nadie carga toda esa vaina”, dice Fernando, y explica cómo sus diseos en lugar de doce bolsillos para echar agujas, estampitas y jabones, tienen sólo tres: uno para las llaves, uno para la billetera y uno para el celular.

Aunque Arcila intenta sacudirse la etiqueta del artesano tradicional, con la que los Agudelo construyeron su prestigio, ambos tienen algo en común: son uribistas acérrimos. John Agudelo cosió el carriel del “mejor presidente de Colombia” y Juan Fernando no entiende cómo los colombianos fueron capaces de creer en un proceso de paz que deja siete soldados muertos al día y no votar por el candidato de Uribe. Fernando está hablando de scar Iván Zuluaga, pero hace cuatro aos pudo haber estado hablando de Juan Manuel Santos. El expresidente y Santos ahora son enemigos; Zuluaga es el del hacker y Uribe es un senador que tuitea mucho. La política se transmuta, cambia de significados y adopta elementos de otros contextos. Igual que la moda. Igual que los carrieles.

2. Smith Jerrod, el camarero que Samantha sedujo en un restaurante caro y costoso de Nueva York, ahora es famoso y está a punto de estrenar su última película. Ya no tiene nada que ver con Samantha, pero en honor a todos los contactos que movió para convertirlo en actor, será ella quien lo acompae en el estreno. Samantha y Carrie están en Nueva York buscando el vestido perfecto para usar en la alfombra roja. Carrie tiene un vestido verde, zapatos azules y en la mano derecha una cartera de tres colores. La escena pertenece a Sex and the City II y la cartera a la diseadora colombiana Adriana Castro.

Castro es barranquillera y terminó de hacerse famosa cuando, de regreso a la vida real, Sarah Jessica Parker usó el mismo bolso de la escena durante el estreno de la película. La diseadora, que tuvo cinco carteras en el guardarropa de Sex and the City II, tiene entre sus diseos carrieles paisas de US$1.300. La casa de moda francesa Chlo, conocida por disear bolsos para Emma Stone, Katie Holmes y Cameron Díaz, la novia de Spiderman, la novia de Batman y uno de los ngeles de Charlie, respectivamente, incluyó en su línea de accesorios See by Chlo varios bolsos con forma de carriel.

En abril de 2013, Paris Hilton cerró el desfile con el que presentó su marca en Colombia subiéndose a la pasarela con un carriel diseado por artesanos antioqueos que le regaló Pilar Castao, y sin ir más lejos, Artesanías de Colombia distribuye desde junio la colección Arrieros de Colombia Consiente, una marca asociada a Fundacolombia para ayudar a poblaciones en riesgo y que contó con los diseos de la paisa Clara Saldarriaga y la manufactura de los artesanos de Jericó.

3. Hasta 2009, para tener un par de zapatillas Converse había que comprarlas por fuera del país, acudir a los amigos que viajaban o ceirse a los mismos cuatro modelos que siempre se exhibían en las tiendas multimarca. aceptó hacerse cargo del desarrollo de la marca y para el 18 de noviembre se habían abierto tres tiendas concepto: una en la Zona T, otra en el centro comercial Santafé y una tienda outlet en la Zona Industrial.

De los tenis Converse se sabe desde hace un siglo. En 1908, un fabricante de zapatos de caucho de nombre Mills Converse abrió su primera fábrica en Massachusetts y tiempo después destinó el caucho exclusivamente para las suelas, fabricando con lona el resto del zapato. Durante la siguiente década, los Converse se convirtieron en los preferidos del basquetbolista Chuck Taylor y, aprovechando su fama, la marca le propuso poner su firma en una línea de zapatillas deportivas que llevaría su nombre: Chuck Taylor All Star.

Hoy todos saben bien cómo se ve un par de Converse, pocos se acuerdan de Chuck Taylor y nadie juega baloncesto con zapatos de suela de goma. Para Alejandro González, representante de Converse en Colombia, la marca se volvió sinónimo de estilo de vida, irreverencia y sello personal. en los Grammy Awards del mismo ao, Natalie Portman los usa para montar bicicleta, Jennifer Aniston para pasear por Nueva York y Rihanna para quemar casas de novios infieles en sus videos.

4. “Other arms reach out to me, other eyes smile tenderly. Still in peaceful dreams I see, the road leads back to you. I said Georgia, Oh! Georgia. No peace I find, just an old sweet song keeps Georgia on my mind”. Lo dice Ray Charles entre acordes sucios de novenas,
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sextas y treceavas, cadencias descendentes y conducciones de cuerdas que retratan el alma melancólica del blues. Fue cantante, saxofonista, pianista y ciego, pero a diferencia de Lang Lang, jamás se montó en un escenario con un par de Converse. Ray Charles usaba gafas Ray Ban.

No fue el único. Holly Goligthtly, la mujer con el pelo de colores imaginada por Truman Capote, ocultaba un defecto visual tras un par gafas de sol que resultaron ser Ray Ban cuando la novela se volvió película y Golightly se volvió Audrey Hepburn. Bob Dylan, Andy Warhol, John F. Kennedy y Marilyn Monroe, sin ser ciegos ni tener un ojo desviado, también usaron las emblemáticas gafas en más de una ocasión.

La marca indirectamente debe su existencia a los hermanos Wright. Si su planeador no se hubiera vuelto aeroplano y no hubiera volado más alto y más lejos, los pilotos de la Fuerza Aérea de Estados Unidos no se habrían quejado de dolores de cabeza y mareos por culpa del sol. La solución estuvo en unos lentes verdes que oscurecían la visión y cortaban el brillo. No pasó mucho tiempo para que la compaía Bausch Lomb oscureciera el color verde, les pusiera un marco metálico y las presentara al mundo como las nuevas y elegantes Ray Ban Aviator.

En 1953 ya estaban en el mercado las gafas de Ray Charles y Audrey Hepburn. Se llamaron Ray Ban Wayfarer, y en lugar del marco metálico de los pilotos tenían uno de plástico mucho más grueso. “Ray Ban se convirtió en un objeto imprescindible para los íconos culturales que no querían ser vistos, pero definitivamente querían hacerse notar”, dice Sara Beneventi, directora del Grupo Luxottica que compró Ray Ban in 1997.

Wayfarer y Aviator de Ray Ban siguen siendo las gafas de los famosos. Se las pone Kate Moss, la supermodelo de Calvin Klein; David Beckham, el futbolista más reconocido por bonito que por futbolista; Kate Middleton, la duquesa de Cambridge; Emma Watson, la mejor amiga de Harry Potter; Katy Perry, la cantante pop que besó una mujer y le gustó; Giorgio Armani, el diseador más exitoso según Forbes; Penélope Cruz, “la chica consentida de Almodóvar”; Zack Efron, Alessandra Ambrosio, Lisa Kudrow, Brad Pitt, Lindsey Lohan, Megan Fox, Lady Gaga y hasta Barack y Michelle Obama. Ninguno de ellos pilotea un avión.

5. Edward Cullen es un vampiro y está enamorado de Bella, quien no es vampiro. Edward mató a James, que sí es vampiro, porque iba a morder a Bella y ahora Victoria, quien también es vampiro y era novia de James, hizo un ejército de vampiros neófitos y torpes para matar a Bella y vengar a James. La retahíla completa está en Twilight, una saga romántica para adolescentes que escribió Stephenie Meyer y que Summit Entretaiment volvió película en el ao 2009. En ella, Victoria usa un par de botas negras Dr. Martens 1914 W.

La marca se ha asociado con muchas cosas a lo largo de la historia. Desde su aparición en el mercado en 1947 han sido las botas de la clase obrera, de los rebeldes, de los punk, de los neonazi, de los roqueros, de los escritores, de los adolescentes de los 90, de Jared Letto, de la hija de Madonna y se rumora que del Dalai Lama.

Fueron creadas por Klaus Martens, un médico del Wehrmacht en la Alemania nazi quien se fracturó un tobillo y no pudo seguir usando sus botas del ejército. Se inventó unas suelas con amortiguación de aire y cuero flexible que en su criterio resultaban más cómodas. Dos aos más tarde las botas se convirtieron en las preferidas de los carteros, los empleados de las fábricas y los policías. En esencia, eran unas botas de trabajo para la clase obrera. Veinte aos más tarde se las puso Pete Townshend, el guitarrista de The Who; Kurt Cobain, el cantante de Nirvana, y Mick Jagger, el líder de los Rolling Stones. Dr. Martens se había convertido en una manifestación de libertad e individualidad. En moda y élite.

La marca está en Bogotá desde hace ocho aos, pero sólo hasta hace nueve meses abrió su primera tienda concepto en la carrera séptima con calle 53. “Esto ha sido la locura”, se disculpa una de las vendedoras con las personas que hacen fila para poder entrar. Aunque en la tienda ya no hay, existen Dr. Martens de flores, de colores, metalizadas o con tacón. Les gustan a las casas de moda, a las cantantes de pop que se mesen desnudas en bolas de demolición, a los universitarios, a Lindsay Lohan y a los vampiros vengativos con el corazón roto.

6. “Para estar de moda hay que estar nuevo, oler nuevo, verse nuevo y caber en lo nuevo”, dice la periodista y editora de moda Catherin Villota. “Puede reinterpretarse, traer elementos del pasado y tomar cosas de otros contextos, pero siempre con algo de innovación”. Las botas de los obreros ahora tienen tacón, las gafas de los pilotos sirven para verse famoso, los tenis de jugar baloncesto para caminar por la alfombra roja y el carriel de los arrieros para pasear por Nueva York.

Eso lo sabe perfectamente Madonna, quien compra carrieles, usó gafas Ray Ban en los 80, tiene hijas en Dr. Martens e hijos en Converse que ponen bravos a los paisas con sus fotos de Instagram. También lo sabe Mick Jagger, quien apareció con un cigarrillo en la boca y unas Ray Ban Aviator en el libro Legends: Untold Stories, que celebraba los 75 aos de la marca, se casó con Bianca Jagger usando Converse blancos y usó Dr. Martens en la misma época de Pete Townshed. A Jagger sólo le falta el carriel. Habrá que ver si el otro ao, cuando pase con el resto de los Stones por Medellín, se antoja de un bolso con refuerzo para la media de aguardiente. Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción a cualquier idioma sin la autorización escrita de su titular. Reproduction in whole or in part,
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