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Monterrey. La compaía Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey trae muchos recuerdos a los regiomontanos, principalmente a quienes laboraron en los altos hornos de esta empresa, la cual dejó de operar hace 29 aos.

Fundidora, que para las nuevas generaciones es un macro parque, fue en la historia mexicana y de la entidad, el pilar de la industria siderúrgica en el país y símbolo del crecimiento industrial en Nuevo León.

Don Esteban Ovalle Carreón, ahora a sus 75 aos de edad, refirió que un 16 de febrero de 1956, con tan sólo 15 aos, inició como trabajador en la Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey, donde trabajó hasta el 9 de mayo de 1986, día que cerró definitivamente.

“El 8 de mayo avisaron por radio y otros medios de comunicación que Fundidora ya no se iba a abrir el día 9 y que ya ni fuéramos porque estaba el Ejército alrededor de Fundidora y no nos iban a dejar entrar”, recordó.

“Mucha tristeza, para mí fue mucha tristeza, porque ahí trabajaban parientes, trabajaban amigos, vecinos, trabajó mucha gente”, sealó don Esteban, rememorando ese tiempo en que unos cinco mil empleados de la empresa, una de las más grandes de la entidad, de pronto se vieron en la calle.

La siderúrgica fue fundada el 5 de mayo de 1900 en la época del presidente Porfirio Díaz, ante la alta demanda de acero para rieles, estructuras y varillas y a iniciativa de importantes hombres de negocio que sabían de los grandes yacimientos de fierro y carbón en los alrededores de Monterrey.

Instalada en un terreno de 226 hectáreas, la empresa operó el primer alto horno de América Latina, que entró en funcionamiento con una producción de 350 toneladas diarias y para 1911, producía de 84 mil toneladas de acero.

Don Esteban recuerda haber trabajado en las diferentes áreas de Fundidora, desde la fabricación de ruedas, en laminación, en la fundación de hierro, en almacenes y materias primas, así como en la elaboración de alambreas, situación que le trae muchos recuerdos alegres, así como de tristeza tras el cierre de la compaía.

“Todos los que estábamos ahí, trabajábamos en muchos departamentos. A donde nos mandaran”, indicó.

Destacó que trabajar en esta empresa era peligroso, “pues una vez en su interior, no sabías si ibas a salir caminando o en camilla, porque había mucho riesgo, había muchas vías de ferrocarril, muchas locomotoras de vapor en ese tiempo, muchas grúas viajeras, había muchos cables de energía eléctrica”.

Se refirió a un accidente de grandes dimensiones que se registró en la empresa el 20 de noviembre de 1971, cuando una olla se descontroló por unas fallas que traía de fábrica.

“Una grúa viajera llevaba colgada una olla con 275 toneladas de fierro y no se pudo detener, no pudo frenar y al llegar a una plataforma, dio un golpe leve, pero con ese golpe leve hubo para que tirara 15 toneladas de fierro hirviendo a mil 750 grados de temperatura”, evocó.

Ese día murieron 15 personas y al día siguiente murió otra más, el mayordomo, quien era el de mayor edad, “tenía 47 aos”, sealó don Esteban; el resto, la mayor parte, tenía entre 20, 21, 23 aos, refirió.

“El que aguantó más sufrió mucho, fue un ingeniero que estaba en ese momento ahí, duró en el Hospital de Zona Número 21 nueve días agonizando, eso fue lo más triste”, mencionó.

Durante su vida laboral, a don Esteban le tocó ver más accidentes con personas que fallecieron quemadas o que perdieron alguna extremidad, a pesar de que todos trabajaban con las botas mineras, casco de protección e indumentaria de mezclilla.

El día del cierre de la Fundidora, recordó, se quedaron sin trabajo más de cinco mil empleados, entre sindicalizados y de confianza. Un día antes, el 8 de mayo de 1986, les avisaron que ya no se presentaran a trabajar, un grupo de militares estaría resguardando la compaía para que nadie pudiera ingresar.

“Hubo muchos motivos por los cual se cerró, pero en ese tiempo, algunos medios de comunicación, pues tal vez contratados por el gobierno y algunas empresas, decían que los únicos culpables éramos los trabajadores, pero los motivos fueron muchos”, aclaró.

Recordó que en esos aos, Fundidora solicitó un préstamo importante y debido a una recesión económica, en la época del presidente Miguel de la Madrid, “la suma se duplicó hasta en 50 por ciento”, lo que consideró como otras de las causas del cierre de este símbolo regiomontano.

Ahora, en el mes de febrero, los ex trabajadores de la Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey suelen juntarse para recordar su paso por esta empresa que fundó los cimientos de lo que es ahora una de las entidades reconocidas por su industria.

De los tres altos hornos construidos, solamente se conserva el Alto Horno número tres que en la actualidad se convirtió en un Museo, donde se atesoran los inicios del siglo XX con el surgimiento de la industria metalúrgica en México y que se localiza en lo que hoy es el Parque Fundidora.

Este alto horno llegó a producir hasta 100 mil toneladas anuales de acero, pero en 1977 la empresa alcanzó su máxima capacidad al funcionar con los tres hornos.

Ahora, sealó don Esteban, cada vez que pasea por los terrenos de la extinta Fundidora, donde se encuentra actualmente el Parque Fundidora, lo remonta a la historia que le tocó vivir.

“Me recuerda muchísimas cosas, muchos compaeros, muchos ingenieros, me recuerda los lugares donde se hacían los alambres, el departamento de materias primas donde surtían de diversos materiales”, enfatizó.

Uno de los factores que originaron la quiebra de la empresa se deriva de un plan de modernización que constaba de varias etapas para aumentar su producción y obligó a sus directivos a solicitar diversos créditos, que a la larga fueron imposibles de cubrir.

Asimismo, enfrentó diversas situaciones que afectaron su operatividad, como en 1970 cuando por 131 días estudiantes y obreros mantuvieron bloqueado el acceso a la materia prima del Cerro del Mercado, Durango, única filial que proveía de hierro a la fundición, además de una crisis económica nacional.
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