ugg en madrid No me van a regresar a mi bebé pero quiero justicia

Irlanda Daniela Iniesta Romero cumplió un ao el pasado 16 de febrero, un día después ingresó a la estancia infantil “Jardín Encantado” ubicada en la colonia Jorge Negrete, de la delegación Gustavo A. Madero. Diez días después de su cumpleaos, estando en la guardería perdió la vida a causa de una congestión visceral generalizada, según consta en el acta de defunción que entregaron a sus padres.

Ese día, el 26 de febrero su madre, Daniela Romero, la llevó como hacía nueve días a la estancia infantil. Cerca de las nueve de la maana la entregó a la directora Lucrecia Munguía Galván y regresó a su casa; realizó sus actividades cotidianas y fue a las 14:48 de la tarde cuando una persona le llamó a su celular para pedirle que se presentara en la escuela.

“Es usted la mama de Irlanda?, le hablamos de la guardería, habla una persona que está en la guardería con la maestra. Es que necesitamos que venga urgentemente con su esposo a la guardería, Seora es que tuvimos un accidente con su hija necesitamos que venga acompaada de su esposo, necesitamos que venga alguien acompaándola, es urgente, tuvimos un accidente con su hija”, le dijo una voz que nunca se identificó a pesar de la insistencia de la madre de la nia.

Como es lógico ella se asustó y se preocupó y acompaada de su madre corrió a la guardería. A pesar de estar cerca de su domicilio abordaron un taxi y llegaron de inmediato.

“Yo empecé a pensar que se cayó, íbamos caminando y pensaba falta que se haya caído y ya se descalabró, me imaginé algo leve. Ha de haber estado caminando y se cayó o un nio lo cargó y se le cayó. Me imaginé muchas cosas menos lo que vi”, relató.

En el camino le marcó a su esposo, Donovan Iniesta para avisarle que algo malo había ocurrido.

“En cuanto el taxi dio vuelta a la calle en donde está ubicada la estancia vi frente a la guardería una patrulla y me bajé aun cuando el auto estaba en movimiento y pensé a mi hija le pasó algo más, pero cuando entré me tranquilicé pues vi a otros nios en el área de juegos y una seora que los estaba cuidando. Pensé; no pasó nada grave o no dejarían pasar a nadie”.

Su mamá la alcanzó y se metió a la escuela, era la primera vez que Daniela miraba por dentro la estancia. Dos hombres y un policía de nombre Salvador del ngel le detuvieron el paso por lo que insistió en preguntar: “qué pasó?, dónde está mi nia?”, pero no obtuvo respuesta.

La abuela de Irlanda logró entrar, mientras Daniela buscaba a la maestra para que le explicara qué estaba pasando.

“En ese momento veo a la maestra con la cara descompuesta, llorosa y mi mamá grita ‘la nia está muerta”. Y entonces el caos, no sabe qué hacer, se llena de dolor y no deja de preguntar “cómo muerta? Qué pasó maestra, qué le pasó a mi nia?”.

Le juro que no se me cayó, no le pegué, pero estaba insoportable, irritable, no dejaba de llorar, la levanté, se quedó tranquila en mi hombro, la volví a acostar y me fui a revisar la tarea de los nios y no sé qué le pasó respondió la maestra quien de acuerdo con el testimonio de Daniela operaba desde hace aproximadamente tres aos la estancia infantil.

Daniela y Donovan no sabían que la estancia era irregular, para inscribirla sólo les pidió un acta de nacimiento, la CURP y un comprobante de domicilio, ella sólo en una hoja de cuaderno les pidió que anotaran el nombre de la nia y los de las personas que podían recoger a Irlanda, incluyendo sus números telefónicos. Lucrecia Munguía Galván no les firmó responsiva alguna sobre el cuidado de la pequea.

La mamá de Irlanda perdió la noción del tiempo, ni siquiera le dejaron cargar a su hija, a quien encontró recostada, boca arriba en un corral para bebés, sus labios y uas ya estaban morados, Irlanda no estaba enferma. Minutos después llegó su esposo quien con cario le imploraba inútilmente “mami, despierta”.

Cuando Daniela llegó a la escuela, ya había padres recogiendo a sus nios, muchos ya se habían ido y un momento de lucidez le atajó: “por qué estaban los padres de otros nios antes que yo, si faltaba una hora para la hora de la salida, la maestra tuvo tiempo de llamarles antes y de avisarle a sus familiares que ya la asesoraban”.

Y da otro detalle: “hubo un momento en que la maestra me ve sentada y llega conmigo, se hinca y me pide perdón y me repite lo mismo que no se le cayó, que no le pegó y que estaba insoportable. En eso estaba cuando su pareja de nombre Jaime, la levanta y le dice ‘tú no tienes por qué pedir perdón, ya nos dijo la abogada que si no tienes nada que temer, que digas tu versión, ya levántate no pidas perdón”. Tuvo tiempo de asesorarse.

Minutos después llegó personal médico en una ambulancia, quienes revisaron el cuerpo de la nia. “Veo que sale una de las chicas corriendo con un maletín y tengo un poco de esperanza, está viva. Pero al entrar mira que se hacen seas negativas y pienso ‘está muerta'”.

Cuando ella salió de la estancia preguntó a los paramédicos: “Cuánto tiempo lleva muerta?” entre tres y cuatro horas, ya presenta rigidez, está fría y amoratada , le respondieron.

Entonces empezaron las preguntas. “Por qué si Irlanda estaba llorando tanto no me llamó?, si días antes buscó a su esposo para que no dejara de llevar a la nia a la escuela pues le estaban dando estimulación temprana. Por qué si no quiso comer, su ropita tenía rastros de comida y leche? Por qué no llamó a un médico? Dónde estaban las dos enfermeras que se supone la auxiliaban?

Días después encontrarían respuestas en otros padres que ya habían tenido en esa estancia a sus hijos; Lucrecia Munguía era la directora, la maestra la enfermera, la pedagoga, dicen que ella sola atendía a por lo menos 20 nios; Irlanda era la única bebé entre todos ellos.

La encargada de la estancia infantil “Jardín Encantado” fue detenida, la estancia infantil clausurada con sellos de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal en los que se lee el número de la averiguación previa y la palabra “Homicidio”.

El domingo pasado a las 18:00 horas, tres días después de lo ocurrido, Munguía Galván salió en libertad, los padres dicen que su abogado les informó que pagó una fianza y que se refugia en una casa ubicada en una colonia aledaa a donde se ubica la estancia infantil y que debe estarse reportando.

Muchas madres han contactado a Daniela a través de Facebook para expresarle su solidaridad y aportarle su experiencia sobre la estancia, ella es cautelosa, pues mucha gente sólo lo hace por morbo. De ahí han surgido numerosos rumores sobre lo que ocurría en la guardería, pero ella confía en que las autoridades resuelvan esto y le digan qué pasó y se castigue a la responsable.

La guardería está cerrada, es vigilada por un ministerial día y noche, hay sellos en las puertas, pero Munguía Galván está libre. “Me interesa que se haga difusión del caso, no por morbo, sin para que se haga justicia. A mi ya no me van a regresar a mi bebé, tenía una semana en la guardería y aunque cuando yo la dejaba lloraba un poco salía contenta, diario la revisaba para ver si traía golpes y nunca le vi nada.

“Se me hace increíble que con una semana que ya tenía en la escuela se le haya puesto insoportable y no me llamaron para decirme algo tan importante. La Guardería operaba sin licencia y yo traigo en la cabeza la pregunta Por qué no está detenida? Por qué a nuestro abogado no le quieren dar la averiguación previa? Yo tengo miedo de verlo porque quizás haya fotos de mi nia después de la necropsia, no quiero verla así”.

Con apenas 25 aos, Daniela está devastada, pero es fuerte: “tengo otra hija, que extraa a su hermana y tengo que ser fuerte. Si yo me derrumbo se derrumba él y por ende madreamos a la nia” a quien ya le afecta la ausencia de su hermana.

“Me pueden ver comiendo, pero no sabe la comida, podíamos dormir porque sabíamos que la seora estaba encerrada, ahora mi temor es que se escape, que se vaya y no se haga justicia.

“Esto era mi hija”, murmura Donovan Iniesta mientras mira una caja de zapatos con la ropa que tenía puesta su hija cuando la encontró recostada en un corral de bebé de la estancia infantil, pero por ella queremos que se haga justicia y que esto no le pase a más padres.

El instinto de Daniela le indicaba que desconfiara de ese lugar y se lo expresó a su esposo un día pasando por ahí, cuando Irlanda aún no nacía: “como que esa abejita no me da confianza para meter ahí a la nia”, no se equivocó.
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